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El espejo del vestidor

El espejo del vestidor

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Esta mañana he despertado antes de que la alarma del teléfono móvil contestara al silencio de mi habitación. La oscuridad fue diluyéndose a través del visillo del ventanal, despidiendo una noche agitada por un sueño en el que creo seguir inmersa. En ese sueño, estoy contigo, en la terraza de una casa de recreo, cerca del mar. Por lo visto, hemos ido a pasar un fin de semana. Al principio, todo está tranquilo, hasta que tú y yo empezamos a discutir por algo que no recuerdo. Una suave ola acaricia nuestros pies y tú empiezas a chapotear y a lanzarme agua, jugando. Me dices que te recuerda a tu niñez, y estás disfrutando. Yo no quiero compartir eso contigo, no me apetece nada. Te enfadas diciendo que soy una aburrida, y vuelves a la casa. El agua es muy clara y tibia, es agradable, y pienso que sería buena idea ponernos el bañador para darnos un chapuzón matutino. Pero tu enfado sigue patente. Me siento vulnerable, sola, incomprendida. Por lo visto, a tus ojos, no hago más que hacer mal las cosas.

Miro de nuevo la hora en el teléfono móvil, escapando de la incomodidad que el sueño me ha dejado en el pecho. Se de sobra que tengo tiempo para prepararme antes de coger el coche, pero necesito tener ese control para organizarme. Descalza sobre el parquet, me dirijo al vestidor. Es una habitación en la que preside un amplio espejo, y en él me observo cada mañana. Es un hábito muy arraigado en mi rutina, a través del cual chequeo a la mujer que me devuelve el reflejo. Pero esta mañana no me gusta lo que veo. En realidad, hace varias mañanas en las que la imagen del espejo del vestidor no me gusta. Esa mujer no soy yo, le digo.

Pero ¿Me estoy mirando con honestidad o con juicio?

Las cosas no siempre suceden como pensábamos, y eso no tiene por qué ser malo. Planeamos una situación donde creemos que habrá armonía, deseamos la armonía, pero es en el conflicto y en la resolución del mismo donde crecemos. ¿Qué tendría que cambiar en mi yo para que la armonía sea, o para que la falta de armonía no me provoque conflicto?  Frente al espejo del vestidor, la mujer que me devuelve el reflejo me responde contundente: “No temas al conflicto. Busca el aprendizaje”.

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